Story Damián y su mamá vivían en Pilsen , un barrio mexicano de Chicago , en el departamento de abajo de una casa vieja de ladrillo . Cuando alguien nuevo se mudó al departamento de arriba , su mamá hizo un pastel de tres leches . Lo puso en su plato azul , el bueno , el que sacaba solo para las visitas , y se lo dio a Damián . « Súbeselo a la vecina nueva . Te presentas , la saludas bien y le hablas de usted . Y no te quedes mucho , que estará cansada de la mudanza . »
Le abrió una muchacha con el pelo recogido y una caja en los brazos . « Buenas tardes , señora . Soy Damián , el vecino de abajo . Le manda esto mi mamá . Bienvenida . » La muchacha se rio . « ¿ Señora ? Tengo veinticinco años . » Dejó la caja en el suelo y , sin darle tiempo a nada , le dio dos besos , uno en cada mejilla . Damián se puso rojo hasta las orejas . En su familia se daba un beso nada más , y solo a las tías .
« Soy Claudia » , dijo ella . « De Madrid . Llegué el lunes para estudiar en la universidad . Y háblame de tú , por favor , que me haces sentir mayor . » « Sí , señ . . . Sí . ¿ Necesita ayuda con las cajas ? ¿ Necesitas ? » Claudia se rio otra vez y le dio cuatro cajas .
Abajo , su mamá lo esperaba en la puerta . « ¿ La saludaste bien ? » « Ella me saludó a mí » , dijo Damián . « Dos veces . »
Pasaron ocho días . El plato azul seguía arriba . Su mamá no preguntó por él , pero Damián la vio mirar el techo más de una vez . El sábado , por fin , Claudia bajó con el plato . Venía limpio , brillante y vacío . « ¡ Muchísimas gracias ! Estaba buenísimo . Me lo comí casi todo yo sola . » Su mamá sonrió y le dijo que de nada , que para eso estaban los vecinos . Cuando Claudia se fue , su mamá se quedó mirando el plato . « ¿ Qué pasa ? » , preguntó Damián . « Nada . » Lo lavó otra vez , aunque estaba limpio , y lo guardó .
Damián conocía ese « nada » . En su casa , y en la de todos sus tíos , un plato nunca volvía vacío , sino con algo encima : un poco de arroz , unas galletas , algo . Nadie se lo había explicado nunca . No hacía falta .
El domingo subió a explicárselo a Claudia . Le costó . « Disculpe . . . Disculpa . Es que mi mamá . . . En mi casa , los platos . . . no vuelven solos . » Claudia tardó un momento en entender . Luego se llevó las manos a la cara . « ¡ Qué vergüenza ! ¿ Tu madre piensa que no tengo modales ? » « No . Bueno , un poco . » « En mi casa , devolver un plato limpio es lo educado » , dijo ella . « ¿ Y ahora qué le llevo ? Yo no sé hacer pasteles . » « No tiene que ser un pastel » , dijo Damián , « sino algo tuyo . »
Esa tarde tocaron a la puerta . Era Claudia , con un plato suyo , blanco , y una tortilla de patatas todavía caliente . « Disculpe , señora , por lo del plato . Nadie me lo había explicado . » La mamá de Damián miró la tortilla , miró a Claudia y se rio por primera vez en una semana . « Pásale , mija . Y dime Graciela , que me haces sentir mayor . » Damián se comió la mitad de la tortilla él solo .
El lunes , el plato blanco de Claudia estaba en la cocina , limpio . Su mamá ya había encendido el horno .